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El departamento de preventiva en la clínica dental Odontología 22/07/2019

El departamento de preventiva en la clínica dental

El curso académico está dando sus últimos coletazos y ya tenemos aquí el verano. Una cantidad nada desdeñable de nuevos odontólogos se apresta a tomar contacto con el mundo laboral o a iniciar nuevos proyectos de aprendizaje en torno a másteres y posgrados que complementen su formación. Ambas cosas están íntimamente relacionadas. Los dentistas suelen querer formase especialmente en aquellas materias que tienen impacto práctico en la vida cotidiana y les pueden permitir acceder a puestos de trabajo lo mejor remunerados posible. Por eso especialidades como la implantología, la periodoncia, la endodoncia etc. tienen grandes programas formativos de posgrado con alta demanda, muchos de ellos a precios considerables.

Por otra parte el grueso de la profesión reconoce que los mayores beneficios en términos de salud para la población provienen de las actividades preventivas en torno a la salud bucodental. Actividades que no se cuentan entre las más productivas precisamente. No es frecuente que se formen Especialistas en Prevención o en Salud Pública.

Es obvio que existe una disociación entre lo deseable y lo real en materia de prevención. Muchos profesionales consideran que la prevención no es rentable económicamente para sus clínicas. Las propias entidades de seguros, las mutuas, no pagan, en ocasiones, por los conceptos de visita, revisión, higiene, supeditando la prevención a la reparación.

Conceptualmente la función de los dentistas reparadores: endodoncistas, cirujanos, implantólogos, estéticos, conservadores etc. es devolver al paciente la salud, la función y la estética. Una vez conseguido ello, el mantenimiento de estas tres variables a lo largo del tiempo entraría en el campo de la prevención. Todas las actividades derivadas de ello en cualquier campo del saber: cirugía, conservadora, prostodoncia etc. son competencia, a mi juicio, del “departamento de preventiva”. Un departamento de preventiva suficientemente formado (no solo en la prevención de la caries), sino en endodoncia para hacer el seguimiento, en prostodoncia para efectuar el control, desmontaje y recambio de las estructuras protésicas si fuera necesario, en radiología para evaluar la evolución de las imágenes que se dieron por controladas, en conservadora con la idea de vigilar el deterioro y la estética de las restauraciones. Reivindico una formación multidisciplinar para el encargado de mantener la salud oral del paciente estable. Una formación más amplia que la clásica idea que solo relaciona la prevención con el flúor y las higienes dentales y que más parece pensada en relación a las competencias de la higienista dental que a las capacidades de un odontólogo.

Una visión holística de la preventiva, con un cuerpo de actos clínicos facturables y concretos, más allá de la clásica relación con la caries y sus recidivas, dotaría de valor real y de un impacto económico a la cuenta de resultados del gabinete, a la especialidad. Por otra parte relacionaría la prevención con la recaptación y fidelización del paciente mediante la elaboración de protocolos asistenciales y de circuitos de mantenimiento del contacto dentista – usuario/paciente. Desde luego ello requiere de un trabajo colectivo de todos los miembros del equipo dental: higienistas, recepcionistas, odontólogos, informáticos y dirección médica, basado en la confianza en el bien hacer de cada uno y en la seguridad de que cada uno posee las competencias y la experiencia necesaria para seguir los protocolos que implanta, de modo consensuado, la propia dirección médica. Es muy posible que la constatación real de que la prevención tiene impacto en la cuenta de resultados de la clínica y no solo en la salud del paciente, permitiera convertir las actividades ligadas al mantenimiento de la salud oral en algo realmente atractivo para la consulta.

La fidelización y el cuidado de la cartera de pacientes es la mejor manera de asegurarse un flujo de visitas y al mismo tiempo de mantener un buen estado de salud oral

Es este, por tanto, un buen momento para diseñar proyectos que contemplen la prevención al mismo nivel que las otras especialidades. Es un buen momento para que las nuevas incorporaciones de dentistas transmitan esta visión de la prevención y para que las clínicas establecidas incorporen procedimientos, protocolos y circuitos que lo propicien. La fidelización y el cuidado de la propia cartera de pacientes es probablemente la mejor manera de asegurarse un flujo de visitas y al mismo tiempo de mantener un buen estado de salud oral. Por otra parte nunca es tarde para confiar en que las entidades aseguradoras empiecen a valorar el riesgo en términos de salud para los pacientes más que en términos de riesgo para su cuenta de resultados a corto plazo, poniendo en valor la revisión y el mantenimiento de la salud por encima de la restauración. Primar todo esto supondría a la larga un ahorro de costes para pacientes y entidades de seguros y desde luego una mejora de su salud oral.

Dr. Manuel Ribera Uribe

Profesor de Gerodontología y pacientes especiales.

Universidad Internacional de Catalunya