Vivir el presente

Combatir la preocupación viviendo el PRESENTE.

¿Cuantas veces al día dedicamos unos instantes a cuidar de nosotros mismos?

Cada vez es mayor el número de personas que viven sumergidas en montañas de preocupaciones, casi sin poder disfrutar de los pequeños momentos del vivir.

Sin darnos cuenta, entramos en un espiral rutinario que nos deja agotados al final del día, sin apenas tener tiempo de hacer otra cosa que no sea trabajar, tratar de llegar a final de mes y sobrecargarnos de tareas familiares. Vivir en las preocupaciones, transforma las semanas en días, y los meses en semanas. El tiempo se escurre entre el trajín de los días, y no hay manera de parar ese frenesí al que hemos llegado sin saber ni siquiera como.

De pronto, empezamos a tener dolores de cabeza, nos cuestas cada vez más disfrutar de un sueño reparador, los problemas digestivos nos empiezan a molestar y nos sentimos irritables la mayor parte del tiempo. De hecho, esto es lo que ocurre cuando hacemos de las preocupaciones un modus vivendi: la preocupación se activa en respuesta a un estímulo externo, percibido como amenazante, lo que al mismo tiempo activa una cadena de reacciones fisiológicas en el cuerpo, preparándolo para combatir la supuesta amenaza. Una parte del cerebro, el hipotálamo, se pone en marcha, provocando una avalancha de reacciones hormonales que preparan al cuerpo para huir, combatiendo así el peligro. Este es un mecanismo muy antiguo, que pertenece a nuestra mente más arcaica. No obstante, ahora el peligro ya no pertenece a la naturaleza, sino a nuestra forma de vivir. De esta forma, vivir en la preocupación, acaba por desgastar nuestro cuerpo, disminuyendo así su capacidad de respuesta inmunológica, dejándolo al descubierto ante posibles patógenos.

En nuestro centro médico, son cada vez más las personas que acuden desgastadas por el efecto de la preocupación, y que desean encontrar nuevas formas de vivir su día a día, de forma más relajada y despreocupada, sin que ello afecte a su rendimiento global. Una de las intervenciones que más utilizamos para combatir las preocupaciones, son diferentes técnicas basadas en el Mindfulness, palabra que podríamos definir como conciencia, conciencia desarrollada prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar el momento presente (Kabat-Zinn, 2008). Al modular la atención y observar nuestra propia conciencia, disminuye la actividad simpática del cuerpo, nuestro hipotálamo se relaja, lo que produce un mayor manejo de las situaciones percibidas como estresantes (Sánchez, 2011). Son bastantes los estudios que demuestran la efectividad del Mindfulness para combatir el estrés (Sánchez, 2011). La meditación, una de las herramientas dentro del Mindfulness, nos ofrece la oportunidad de empezar a cuidar de nosotros mismos, buscando un espacio dónde percibir el tiempo de otra forma, un espacio donde focalizar en el momento presente, NUESTRO momento presente, permitiéndonos experimentar la existencia de una forma distinta, dejando atrás las preocupaciones y llenando de plenitud nuestras vidas. Con el entrenamiento de la atención, poco a poco llega la apertura y la aceptación de la experiencia tal y como es, lo que nos permite vivir con tranquilidad aquellos momentos antes invadidos de estrés. Si quieres dejar atrás las preocupaciones, cuida de ti mismo, entrena tu atención y vive cada minuto de tu tiempo.

BIBLIOGRAFIA
Kabat-Zinn, J. (2013). Mindfulness para principiantes. Barcelona: kairós.
Sánchez, G. (2011). Meditación, Mindfulness y sus efectos biopsicosociales. Revisión de literatura. Revista electrónica de Psicología Iztacala, 14 (2), .231.

Sra. Sara Persentili

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